“HUERTAS DE LAS OPORTUNIDADES”:  UN PROYECTO CISP CON VISIÓN FAMILIAR

El proyecto “huertas de las oportunidades” es una iniciativa del programa Maná de la Gobernación de Antioquia (Colombia), manejado y gestionado por el CISP (Comitato Internazionale per lo Sviluppo Dei Popoli - Comité Internacional para el desarrollo de los pueblos). Éste proyecto productivo buscando mejorar el sistema de alimentación de familias antioqueñas vulnerables y de escasos recursos.



Son en total 3.400 huertas en tres subregiones del Departamento: Nordeste, Occidente y Bajo Cauca; cubren veintidos de sus municipios y en sus veredas se encuentra la verdadera riqueza del proyecto: ¡las familias! Son ellas quienes nos nutren de las experiencias que se han generado gracias a la operación del equipo de trabajo del CISP.
Don Ocaris Jaramillo vive en la vereda el Junco del municipio de Sabanalarga y es uno de los beneficiarios que se ocupa de trabajar en la huerta de aprendizaje para cultivar sus propios alimentos. “Es primer vez que hago parte de un programa de éstos; las actividades que hacemos con el CISP están enfocadas en la familia y eso precisamente es lo más bonito del proyecto”.
Desde el principio se ha sentido motivado por el equipo profesional y fue así como logró aprender a construir su huerta y a laborar diariamente en ella para mantenerla: “estamos sembrando cebolla de huevo, cilantro, pimentón y tomate; el beneficio cuando haya producción va a ser muy grande, pues vamos a tener la legumbre para la casa y no tendremos que estar saliendo a comprarla. Seguramente ahí no va a morir el proyecto, ya nos dieron el inicio y gracias a la motivación que nos han brindado los profesionales hemos entendido que esto no es sólo un proyecto sino una oportunidad para toda la vida”.

Logros más allá de la huerta.
El proyecto a su vez, brinda actividades de seguimiento y motivación que informa a las familias sobre los controles que deben ejercer en sus huertas, desarrollando talleres que fortalecen la actividad de la siembra y fomentan el sentido comunitario en las familias beneficiarias del proyecto.
 

“Ser beneficiaria de éste proyecto ha sido una bendición, cuando se trata de cosas que yo misma puedo hacer para mi hogar ¡ahí me tienen!, Me encanta la cosecha, las legumbres; coleccionar e inventar recetas, todas las comparto con mis compañeras en los talleres de motivación que hacemos” Afirma Doña Ana García desde la experiencia con su huerta de aprendizaje en la vereda Guayabal del Municipio de Sopetrán.
Para ella ha sido de gran valor el poder compartir con sus compañeros, crear cadenas de trabajo en equipo y ayudar a la comunidad en las diferentes actividades que se generan alrededor de las huertas; unirse y trabajar con una familia y al siguiente día con otra es un ejercicio que evidencia el sentido comunitario que se ha despertado a raíz del proyecto. De la huerta se benefician sus dos hijos, dos nueras y cinco nietos; todos contribuyen al cuidado y sostenimiento de la misma, atendiendo juiciosamente a las indicaciones de los profesionales. “El técnico nos enseña ideas novedosas cada 15 días, por ejemplo sembrar de manera horizontal…el sistema de rotación nos tiene muy metidos en la huerta y hace que estemos más pendientes de ella”


“Sé que con el empeño que hemos puesto en las huertas vamos a obtener muchas cosas. Nos beneficiamos mi esposo, mis cinco hijos y yo… y súmele las visitas que llegan; si hay que hacer una sopa con urgencia, corremos a la huerta y ahí tenemos la cebolla, el cilantro, el repollo…es maravilloso tener las cosas a la mano” Luz Elena Jaramillo, beneficiaria Vereda Portachuelo, Municipio de Sabanalarga.

 

 

 

 



Mirar el proyecto desde el lado profesional.
Otro de los objetivos de la asistencia técnica a las huertas es lograr que las familias se sientan motivadas por el proyecto de seguridad alimentaria; los profesionales buscan brindar asistencia personalizada, permitiendo que cada familia tenga su huerta propia en el hogar para aprender.
¿Cuál ha sido uno de los alcances del proyecto? “Los campesinos estaban acostumbrados a sembrar entre veinte y treinta repollos. La idea es enseñarles a hacer una siembra escalonada para que siempre tengan productos para el autoconsumo, pues muchas veces se les perdía la cosecha por ser en grandes cantidades...ellos están muy animados porque ven que la dinámica de cosecha con éste proyecto es diferente y les está dando muy buenos resultados.” Dora Elcy Arboleda, técnica de campo Municipio de Sabanalarga.
“A nivel personal, el proyecto para mí ha sido un regalo, es muy grato poder ver la expresión de felicidad en las familias cuando empiezan a aflorar las semillas, cuando ya ven producción en sus huertas y cuando asisten a los encuentros motivacionales…verlos compartir, pensar juntos y actuar como comunidad ha sido el mayor alcance de “Huertas de las Oportunidades”. Juannita Henao Calle, Coordinadora del proyecto.
Así como su nombre lo indica, los Coordinadores del proyecto que hacen parte del CISP han visto en él una oportunidad; como institución, como profesionales y como personas. Centrados en la esencia de la organización, concluyen que el desarrollo rural empieza desde la familia y su entorno, y que más allá de los propósitos planeados en el proyecto buscan dejar en las comunidades “Derechos hechos personas”.

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